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Aumento de temperaturas, crecimiento de la contaminación y multiplicación de los peligros para la salud

En verano, las temperaturas no son las únicas que aumentan, sino que los niveles de contaminación del aire las acompañan. En el momento en el que nos encontramos, después de la denuncia de la Comisión Europea por la infracción a la directiva de la calidad del aire, es importante reflexionar sobre este problema que nos afecta a todos, tomar medidas para protegernos y aportar nuestro granito de arena para contribuir a la mejora de la situación.

¿Por qué en verano la contaminación del aire empeora?

Estas últimas semanas se ha hablado mucho sobre la calidad del aire de Madrid, Barcelona y la zona del Vallès-Baix Llobregat y de las medidas ejecutadas desde Europa con tal de llamarnos la atención y buscar opciones para mejorar la situación.

Se ha comentado que la denuncia de la Comisión Europea justamente coincide con la decisión del alcalde de Madrid de revertir la zona de bajas emisiones de Madrid Central, pero realmente también puede estar muy relacionado con el verano y la subida de las temperaturas.

Solo en este mes de julio:

¿Creéis que casualidad? Pues bien, la subida de las temperaturas la mayoría de las veces viene acompañada por el aumento de los niveles de contaminación por ozono troposférico, también conocido como “ozono malo“.

Esto se debe principalmente a los llamados gases precursores: compuestos orgánicos volátiles (COVs), dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx). Estos gases contaminantes producidos por la gran variedad de emisiones que hacemos diariamente a la atmósfera, reaccionan con el sol y la temperatura para generar smog y partículas contaminantes en suspensión. Como ya habréis deducido, estas reacciones fotoquímicas se producen con más facilidad en verano provocando así la típica “nube gris” que se puede observar encima de ciertos territorios los días con niveles de contaminación intermedios.

¿Cómo protegerse y cómo solucionar el problema?

La contaminación del aire nos afecta a todos, pero en especial a los llamados grupos sensibles: niños, abuelos, personas con problemas respiratorios o embarazadas. Provoca una gran variedad de molestias y/o enfermedades, desde una simple irritación de los ojos y la nariz hasta asma, problemas reproductivos o infartos, entre muchos otros.

Sabiendo esto, plantéate si realmente quieres que las personas que amas y tú os sigáis “jugando la partida a cara o cruz” con la polución atmosférica.Algunas recomendaciones con tal de protegerte son:

  • Los días con episodios de contaminación evitar salir a la calle y abrir las ventanas de casa, ya que la polución del aire no se produce tan solo en el exterior.
    • En caso de querer asegurarse de que el aire que se respira en casa está libre de contaminantes, siempre se puede comprar un purificador de aire.
  • Evitar las calles más transitadas por vehículos ya que se suelen encontrar los niveles de contaminación más elevados.
  • Utilizar máscara para protegerse de la contaminación los días de episodios ambientales o si se suele estar muy cerca de los núcleos emisores de partículas y gases contaminantes, como por ejemplo un motorista en un atasco.
  • Evitar hacer deporte al aire libre en las ciudades, y si se hace intentar practicarlo en zonas poco transitadas o lo más cerca posible de la naturaleza que se pueda.

Aunque, no sirve de nada protegerse y no actuar para resolver el problema, ya que si no se hará aún más grande y llegaremos a un punto donde toda protección será poca. Ahora mismo, está en nuestras manos aportar el granito de arena para ponerle solución, en acciones como:

  • Cambiar los hábitos de conducción:
    • Conducir menos con tal de reducir emisiones.
    • Realizar el mantenimiento del coche para que funcione correctamente.
    • Llenar de combustible en temperaturas frías.
    • Comprar un vehículo híbrido o eléctrico.
  • Cambiar los hábitos de consumo:
    • Evitar los productos con alto contenido de COVs, no solo para la prevención del smog, sino también para tener una buena calidad del aire en interiores.
    • Evitar utilizar equipamiento de jardín que funcione con gas.
    • Comprar productos locales para reducir las emisiones de transporte.
    • Ser energéticamente eficiente en casa.
  • Tomar partido:
    • No apoyar las organizaciones que tienen malas prácticas ambientales.
    • Promover esta manera de pensar y qué se está haciendo para resolver el problema, con los familiares y amigos próximos o incluso en las redes sociales.
    • Ponerse en contacto con políticos y líderes empresariales locales.
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Océanos de plástico

Plásticos en el mar

Greenpeace calcula que cada día se abandonan 30 millones de latas y botellas de plástico sólo en España. Sólo con este dato ya tenemos una noción de la magnitud del problema que la sociedad actual debe afrontar. En este post vamos a analizarlo y a ver cómo podemos ayudar a recuperar los océanos mientras nos protegemos de la contaminación del aire. 

El ser humano está (mal)acostumbrado a consumir una cantidad de plásticos indecente, y las empresas que deciden envolverlo todo en plástico son los primeros culpables. ¿Y alguien cree que muchas de estas empresas se responsabilizan por sus actos?

Pues bien, muchos de estos plásticos acaban en manos de los consumidores, y sólo una parte de ellos reciclan. De hecho, según Greenpeace sólo el 9% de los plásticos son reciclados, un 12% son incinerados ¡y el 79% restante acaba en vertederos o en el medio ambiente!

La gestión de los plásticos es pésima a nivel mundial, y duele conocer que aunque reciclemos en casa puede que esos mismos plásticos acaben en el mar. Platos, vasos, botellas, bolsas y demás perjudican al medio ambiente tanto en su fabricación como en su posterior gestión. Desgraciadamente muchas son las imágenes de animales perjudicados o incluso muertos debido a residuos plásticos. 

Un error común sería pensar que estos plásticos se quedan en la superficie. La realidad es que sólo el 15% de los plásticos así lo hace, y que se han llegado a encontrar plásticos a 10.000 metros de profundidad. 

Esperamos que estas cifras os asusten, es nuestro principal objetivo, ya que incluso existen unos fenómenos llamados “sopas” de plástico: cinco macro-concentraciones de plástico en los mares del mundo. ¡Qué miedo!

¿Cómo acabamos con esta pesadilla?

Lo sentimos pero reciclar no es la solución, ni se recicla correctamente ni las empresas encargadas hacen una buena gestión de los residuos reciclados. De hecho, lo que se hace para evitar responsabilidades es llevarlos a otro país para que este ya “se coma el marrón”. Malasia devolvió recientemente 3.000 toneladas de plástico a sus países de origen, entre los cuales estaba España

Para parar este círculo los consumidores nos tenemos que plantar y adoptar medidas para mostrar a las empresas que los plásticos pueden ser determinantes a la hora de no comprar un producto. A continuación os comentamos unas líneas de actuación que podéis poner en práctica en vuestro día a día: 

  • Usar productos biodegradables (por ejemplo bolsas), ya que estos se degradan completamente entre 90 y 120 días, y en cambio los plásticos lo hacen entre 400 y 1.400 años. 
  • Utilizar y pedir en restaurantes y bares botellas de acero o cristal, ya que estas pueden ser reutilizadas. 
  • No pedir nunca pajitas de bebida, ya que la mayoría acaban en el mar. 
  • Al ir a comprar, llevarnos de casa las bolsas. Ahora están muy de moda las reutilizables de tela. 
  • Evitar los productos cosméticos que contengan microesferas de plásticos, ya que estos acaban en el desagüe, después en el mar, más tarde son comida para peces y finalmente nosotros mismos nos los comemos. 
  • Apuntarnos a recogidas de plástico en las playas. Seas de la ciudad que seas, seguro que hay alguna organización o grupo de personas que organizan eventos o voluntariados de este tipo por la zona.
  • En el supermercado, coger las frutas y verduras sin bolsas, pegando la pegatina sobre ellas directamente.

Relación con la contaminación del aire

Aunque ambos tipos de contaminación nos afectan directa o indirectamente, a quién más afecta es al planeta. Pero, ¿hasta qué punto están relacionadas entre ellas? 

Tanto en los procesos de producción de estos plásticos como en la quema de ese 12% de sus residuos se contribuye a la contaminación del aire. Se estima que este 2019 el plástico genere gases de efecto invernadero en el equivalente a 850 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).

AirGO comprometida con los océanos

El equipo AirGO no somos sólo personas comprometidas con la contaminación del aire, uno de nuestros principales objetivos es cumplir con nuestra responsabilidad social corporativa, con el medio ambiente y el planeta tierra en general. ¡Nuestro mayor deseo es dejar un mundo más limpio y mejor a los que vienen detrás!

Según el diario El Mundo, “en el Mediterráneo por cada 5 kg de pescado se pesca 1 kg de plástico. Si no se toman medidas para 2030 la proporción será de uno a uno”. 

Muchos de estos pescadores ya forman parte del proyecto SEAQUAL Friends, que mediante la colaboración entre agentes consigue aprovechar todos estos residuos plásticos atrapados en las redes de los pescadores para poderlos tratar y reconvertir en otros productos. En nuestro caso, el plástico reciclado se usa para fabricar hilo de poliéster de gran calidad con el que se produce la magnífica tela que utilizamos.

Es por eso que nos complace anunciar que al comprar una de nuestras mascarillas Brisa estarás ayudando a la limpieza de nuestros océanos. Actualmente este modelo es el único elaborado con plástico reciclado del fondo marino, y aunque sea difícil de imaginar la tela que da como resultado es muy agradable al tacto.

Esperamos en un futuro cercano poder ofrecer una mayor gama de productos que fabricados con esta tecnología de tejidos, además de comprometernos a la minimización de las emisiones y a la utilización de materiales más sostenibles en los demás elementos del producto.