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Contaminantes del Aire: Monóxido de Carbono

¿Qué es el monóxido de carbono?

El monóxido de carbono (CO) es un gas tóxico inodoro, insípido e incoloro, peligroso para los seres humanos y la vida silvestre en concentraciones superiores a 35 ppm. La composición de monóxido de carbono está hecha de un átomo de carbono y un átomo de oxígeno. Juega un papel importante en la formación de smog, ya que puede reaccionar para crear ozono a nivel del suelo.

¿Qué provoca el monóxido de carbono?

El monóxido de carbono es el resultado de la combustión incompleta de materia orgánica. Se produce naturalmente en grandes cantidades en la troposfera. Asimismo, también puede ser generado por volcanes, incendios forestales y otros procesos de combustión natural.


Las actividades humanas también emiten toneladas de CO, de hecho, somos la causa principal de las emisiones de CO. Por ejemplo, los automóviles con motores de combustión interna y sin convertidores catalíticos son enormes generadores de monóxido de carbono. Incluso si tienen convertidores catalíticos, los primeros 90 segundos después de encender el motor producirán de 10.000 a 30.000 ppm de CO.

Otras fuentes humanas de monóxido de carbono son calentadores o equipos de cocina que funcionan con combustibles a base de carbono. Estos combustibles incluyen hornos, hornos de gas, calentadores de agua y gas, calentadores de queroseno, asadores de carbón, generadores portátiles, chimeneas, entre muchos más.

¿Qué efectos tiene el monóxido de carbono en nuestra salud?

Vas a trabajar y enciendes el motor de tu coche dentro del garaje. Las emisiones de CO producidas durante la ignición contaminaran instantáneamente el aire que se respira en el interior del garaje. Incluso con la puerta abierta, este aire contaminado probablemente alcanzará niveles más altos que 100 ppm y, tan pronto como la puerta del garaje esté cerrada, se dispersará por todo el edificio.

En interiores y exteriores, respirar altas concentraciones de CO reduce la cantidad de oxígeno transportado en el torrente sanguíneo. Esto puede aumentar la probabilidad de intoxicación por monóxido de carbono en órganos críticos como el corazón o el cerebro.

Intoxicación por monóxido de carbono: síntomas, tratamiento y prevención

El monóxido de carbono no puede ser detectado naturalmente por los seres humanos, y se utiliza un equipo especial para medirlo. Sin embargo, hay algunos síntomas que pueden ayudarlo a identificar la intoxicación por monóxido de carbono.

Los síntomas a menudo se describen como similares a la gripe. Los más comunes son debilidad, dolor de cabeza, mareos, confusión, dolor de pecho, fatiga, náuseas o incluso la muerte. La exposición prolongada al monóxido de carbono puede producir pérdida de memoria, cansancio o problemas de movimiento. La exposición continua y constante al CO a lo largo del tiempo puede causar envenenamiento crónico, lo que hace que sienta los síntomas mencionados de por vida.

Excepto en casos extremos, el envenenamiento por monóxido de carbono puede resolverse simplemente moviéndose a un área no contaminada y respirar tranquilamente, expulsando instantáneamente el contaminante y sustituyéndolo por oxígeno. Sin embargo, si alguien necesita tratamiento, deberá usar máscaras sin reinhalación, que administran oxígeno. En casos extremos, la persona también puede ser colocada dentro de una cámara de oxígeno hiperbárico.

Como se mencionó, no podemos detectar el CO por nosotros mismos sin ningún equipo especial. Por eso es importante y recomendado por los gobiernos instalar detectores de monóxido de carbono o alarmas en casa, que se utilizan para medir los niveles de CO. Éstas advierten en caso de que las concentraciones se vuelvan peligrosas y puedan causar un problema para la salud pública, recomendando evacuar o ventilar el área.

¿Qué efectos tiene el monóxido de carbono en el medio ambiente?

El monóxido de carbono es diferente de otros contaminantes, ya que no tiene un impacto directo en el medio ambiente y puede persistir más de un mes en la atmósfera. Aunque se considera un gas de efecto invernadero, contribuye indirectamente al cambio climático. Su presencia afecta las concentraciones de otros gases de efecto invernadero como el metano, el ozono troposférico y el dióxido de carbono, creando partículas y otros contaminantes dañinos.

¿Cómo se controla la contaminación de monóxido de carbono?

A lo largo de los años, los países más desarrollados han llegado a acuerdos para controlar la contaminación. Cada país o estado tiene su propio plan de implementación. Por ejemplo, la Ley de Aire Limpio hecha por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) establece los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Ambiental (NAAQS, también por sus siglas en inglés) para aquellos contaminantes referentes considerados más perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Otro ejemplo es la Directiva de Calidad del Aire de la Unión Europea por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que también establece algunos estándares y consejos para reducir la contaminación del aire, tanto en interiores como al aire libre.

Dado que el CO es un “criteria pollutant” (o contaminante de criterio) primario debido a sus efectos en la salud humana y la seguridad pública, los niveles máximos permitidos o recomendados para el monóxido de carbono son:

  • No hay directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • NAAQS: 35 ppm (40 μg / m³) durante 1 hora de exposición y 9 ppm (10 μg / m³) a lo largo de 8 horas.
  • Directiva de Calidad del Aire de la UE: 10 mg / m³ para un máximo de 8 horas de exposición diaria.
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Contaminantes del Aire: Plomo

¿Qué es la contaminación de plomo?

El plomo (Pb) es un metal pesado natural que se encuentra en la corteza terrestre. Es más denso que los materiales más comunes, suave, maleable y tiene un bajo punto de fusión. Esta capacidad para cambiar fácilmente el estado de sólido a líquido a presión atmosférica favorece su introducción en la atmósfera como contaminante del aire.

¿Cómo llega el plomo hasta el aire?

Las principales fuentes de plomo en el aire son la minería, la fabricación de metales y los aviones con motor de pistón que funcionan con combustible de aviación con plomo. Otras fuentes de contaminación del aire con plomo son las producciones industriales, la incineración de desechos, el reciclaje, la movilización de plomo enterrado previamente, los servicios públicos y los fabricantes de baterías de plomo-ácido.

El pico de emisiones de plomo a la atmósfera tuvo lugar durante la Revolución Industrial y con el uso de gasolina con plomo durante las últimas décadas del siglo XX. Hoy en día, las altas emisiones de plomo aún tienen lugar, especialmente en los países en desarrollo donde prevalecen las emisiones industriales derivadas de la quema de carbón.

¿Cuáles son los efectos en la salud y el medio ambiente de la contaminación de plomo?

El plomo no tiene tanta influencia en el medio ambiente como otros contaminantes, pero puede llegar a tener un impacto notable en las plantas. El plomo se acumula en el suelo durante mucho tiempo (cientos o incluso miles de años) y también puede combinarse con otros metales para inhibir la fotosíntesis. A niveles altos de contaminación por plomo, el crecimiento y la supervivencia de las plantas pueden sufrir efectos adversos y pueden causar problemas neurológicos a los vertebrados.

Los efectos en la salud de la contaminación del aire por plomo en los seres humanos suelen ser neurológicos en los niños y cardiovasculares (presión arterial alta y enfermedades del corazón, por ejemplo) en adultos.

La exposición al plomo en los seres humanos puede ser muy dañina e involucra a casi todos los órganos y sistemas del cuerpo humano. Una vez que se inhala, el plomo se asienta en el torrente sanguíneo y los huesos conllevando así a un posible caso de envenenamiento por plomo.

Envenenamiento por plomo: síntomas y tratamiento

Además de la contaminación del aire, el envenenamiento por plomo proviene de diferentes fuentes, como el agua, el polvo, los alimentos o los productos de consumo. Los efectos que puede causar a cada individuo dependen de los niveles y del tiempo de exposición al contaminante.

Algunos síntomas o signos de envenenamiento por plomo que podrían indicar que está en peligro son: dolor de cabeza, dolor abdominal intermitente, pérdida de apetito, náuseas, diarrea, estreñimiento, pérdida de memoria, insuficiencia renal, problemas reproductivos masculinos, depresión, debilidad, dolor u hormigueo en extremidades y músculos.

En los niños, el envenenamiento por plomo es propenso a causar síntomas similares: pérdida de apetito, dolor abdominal, vómitos, pérdida de peso, estreñimiento, anemia, insuficiencia renal, irritabilidad, letargo, problemas de aprendizaje y problemas de conducta. Otros, como el desarrollo lento de los comportamientos infantiles normales (como el uso de palabras y el hablar) y los problemas neurológicos permanentes (como los déficits de aprendizaje y el coeficiente intelectual reducido) también se diagnostican comúnmente en este segmento. Durante el embarazo, respirar aire contaminado con plomo puede aumentar el riesgo de parto prematuro o bajo peso del bebé al nacer.

De acuerdo con el nivel de envenenamiento y la parte del organismo afectada, los tratamientos pueden cambiar. Nosotros nos centraremos en los tratamientos de envenenamiento por plomo debido a la contaminación del aire.

Cuando los niveles de plomo son altos en sangre, la intoxicación por plomo puede tratarse con terapia de quelación o tratamiento de deficiencias de hierro, calcio y zinc, ya que estos son tratamientos relacionados con la absorción de plomo.

¿Cómo se controla la contaminación del aire con plomo?

A lo largo de los años, los países más desarrollados han llegado a acuerdos para controlar la contaminación. Cada país o estado tiene su propio plan de implementación. Por ejemplo, la Ley de Aire Limpio hecha por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) establece los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Ambiental (NAAQS, también por sus siglas en inglés) para aquellos contaminantes referentes considerados más perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Otro ejemplo es la Directiva de Calidad del Aire de la Unión Europea por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que también establece algunos estándares y consejos para reducir la contaminación del aire, tanto en interiores como al aire libre.

El plomo se considera un contaminante tanto de criterio primario como secundario debido a sus efectos en la salud pública y el medio ambiente. Los niveles máximos permitidos o recomendados de plomo en el aire son:

  • No hay directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • NAAQS: No puede exceder de 0,15 μg / m³ por un promedio de 3 meses.
  • Directiva de Calidad del Aire de la UE: No puede sobrepasar los 0,5 μg / m³ en un año.
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Contaminantes del Aire: Dióxido de Nitrógeno

¿Qué es el dióxido de nitrógeno?

El dióxido de nitrógeno es un compuesto químico con la fórmula NO2, pero generalmente se define como el indicador de un grupo de gases altamente reactivos conocido como óxidos de nitrógeno u óxidos de nitrógeno (NOx).

Su olor y color son las únicas propiedades del dióxido de nitrógeno perceptibles para los seres humanos sin necesidad de ningún equipo especial. El NO2 tiene un olor fuerte y es fácilmente reconocible con un color rojo-marrón en la fase gaseosa (sobre 21.2 ° C) y amarillo-marrón al encontrarse líquido (entre 21.2 y -11.2 ° C).

Usos del dióxido de nitrógeno

El dióxido de nitrógeno se libera en una gran variedad de situaciones y procesos que involucran nitrógeno. Aquí os dejamos unos ejemplos:

  • Fabricación de ácido nítrico.
  • Agente nitrante en la fabricación de explosivos químicos.
  • Agente de esterilización a temperatura ambiente.
  • Cohetes oxidantes de combustible.
  • Inhibidor de la polimerización para acrilatos.

Fuentes de contaminación de dióxido de nitrógeno

Las emisiones de dióxido de nitrógeno a la atmósfera son procesos que contribuyen a empeorar la calidad del aire, y esta es la razón por la que se considera un contaminante de criterio (criteria pollutant). Los óxidos de nitrógeno son producidos por la actividad humana el 99% de ocasiones, y son producidos naturalmente el otro 1% durante tormentas eléctricas por descarga eléctrica.

Al aire libre, los automóviles y los motores de combustión que queman combustibles fósiles son los principales responsables de las emisiones de dióxido de nitrógeno. En interiores, las emisiones de NO2 son producidas principalmente por fuentes como cigarrillos, butano, calentadores de queroseno y estufas.

Indirectamente, las emisiones de monóxido de nitrógeno también contribuyen a la formación de dióxido de nitrógeno ya que el primero reacciona con oxígeno u ozono para producir el segundo.

¿Qué efectos tiene el dióxido de nitrógeno en la salud y el medio ambiente?

Como indicador del grupo de NOx, el dióxido de nitrógeno es responsable de varios efectos en la salud y el medio ambiente. El NO2 reacciona con otros gases para crear condiciones meteorológicas adversas, como la lluvia ácida o el ozono a nivel del suelo, conocido por ser una amenaza para los seres humanos y la vida silvestre.

Efectos en la salud humana

El dióxido de nitrógeno, así como sus hermanos NOx, producen problemas respiratorios cuando se inhalan, ya que pueden penetrar profundamente en el tejido pulmonar sensible. Algunos síntomas son tos, sibilancias o dificultad para respirar.

Sin embargo, estos óxidos de nitrógeno necesitan reaccionar con otros compuestos como el amoníaco, los compuestos orgánicos volátiles (VOCs, en inglés) o los químicos orgánicos comunes para volverse extremadamente dañinos, causando efectos en la salud similares a los del NO2.

La exposición a largo plazo podría conllevar el desarrollo de asma, enfisema, bronquitis u otras enfermedades e infecciones respiratorias. También puede agravar problemas cardiovasculares como enfermedades del corazón. Además, en condiciones extremas, respirar aire contaminado con altos niveles de dióxido de nitrógeno puede incluso causar la muerte prematura.

Los grupos sensibles como los niños, los ancianos o las personas con problemas respiratorios se ven más afectados por la exposición a este contaminante. Para estos grupos, se recomienda controlar los niveles de NOx y las emisiones, especialmente para NO2 y NO, con dispositivos como detectores de dióxido de nitrógeno (que incluso pueden ser portátiles).

¿Cómo afecta el dióxido de nitrógeno a nuestro planeta?

El principal socio del dióxido de nitrógeno en el grupo NOx es el óxido nítrico o el monóxido de nitrógeno (NO). Como ya se dijo, ambos ayudan en el desarrollo de efectos ambientales como el smog, la lluvia ácida o el ozono troposférico.

El dióxido de nitrógeno o cualquier otro NOx reacciona con el agua, el oxígeno y otros químicos en la atmósfera para formar lluvia ácida. La lluvia ácida daña la vegetación, los edificios, las acumulaciones de agua (como lagos y estanques) y todos los seres vivos en estos entornos.

A pesar de que el nitrógeno es esencial para la nutrición de las plantas, los altos niveles de dióxido de nitrógeno o monóxido de nitrógeno pueden dañar sus vidas. Los óxidos de nitrógeno en la atmósfera contribuyen a la contaminación de nutrientes en las aguas costeras y las partículas de nitrato afectan la visibilidad y crean aire turbio.

¿Cómo se controla la contaminación de NO2?

A lo largo de los años, los países más desarrollados han llegado a acuerdos para controlar la contaminación. Cada país o estado tiene su propio plan de implementación. Por ejemplo, la Ley de Aire Limpio hecha por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) establece los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Ambiental (NAAQS, también por sus siglas en inglés) para aquellos contaminantes referentes considerados más perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Otro ejemplo es la Directiva de Calidad del Aire de la Unión Europea por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que también establece algunos estándares y consejos para reducir la contaminación del aire, tanto en interiores como al aire libre.

El dióxido de nitrógeno se considera un contaminante tanto de criterio primario como secundario, ya que puede ser extremadamente peligroso para el medio ambiente y la seguridad pública. Como se mencionó, actúa como el indicador para el grupo de óxidos de nitrógeno, y los niveles máximos permitidos o recomendados para NO2 son:

  • Pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS): 200 μg/m³ y 40 μg/m³ por un período promedio de 1 hora y 1 año, respectivamente.
  • NAAQS: 0,1 ppm de concentraciones máximas diarias de 1 hora, promediadas en 3 años, mientras que la media anual no puede exceder de 0,053 ppm (100 μg/m³).
  • Directiva de Calidad del Aire de la UE: exactamente igual a las directrices de la OMS, 200 μg/m³ durante 1 hora (no se puede exceder más de 18 veces al año) y 40 μg/m³ por año.
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Contaminantes del Aire: Ozono

¿Qué es el ozono?

El ozono, también conocido como trioxígeno, es una molécula compuesta de tres átomos de oxígeno (con la fórmula química O3). Nos protege de la radiación UV a través del la capa de ozono.Sin embargo, si el ozono se encuentra en el nivel de la superficie terrestre, puede convertirse en un gas dañino que puede causar problemas de salud graves cuando se inhala en altas concentraciones. Por esta razón, el ozono (O3) se divide en “buen ozono” (Capa de ozono) y “ozono malo” (Ozono a nivel del suelo).

Ozono “bueno” vs “malo”

Ozono bueno: La capa de ozono

El buen ozono se crea naturalmente en la atmósfera superior (a 20 km a 30 km sobre la Tierra), por lo que se llama ozono estratosférico. Forma la conocida capa de ozono, que sirve como escudo de la Tierra para protegernos de la radiación solar ultravioleta. Además, es considerado uno de los principales gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Desde el comienzo de la Revolución Industrial, las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera han aumentado sustancialmente. Estas actividades han destruido parcialmente esta capa de protección y han llevado al agotamiento de la capa de ozono, comúnmente conocido como “el agujero de ozono”.

Ozono malo: Ozono al nivel del suelo

El ozono malo (también llamado ozono a nivel del suelo o ozono troposférico) es un gas tóxico formado por una combinación de gases y luz solar. La fórmula de creación del ozono es: VOCs + NOx + Calor + Luz solar = O3.

Reacciona fácilmente con algunos hidrocarburos, siendo el componente principal del smog, qué causa enfermedades graves o incluso la muerte.

Este ozono a nivel del suelo se considera un contaminante atmosférico de criterio (criteria pollutant) debido a su toxicidad para los seres humanos y el medio ambiente. Para controlarlo y proteger a la población, se han establecido en todo el mundo varios estándares de contaminación del aire relacionados con el ozono.

El ozono no solo tiene efectos en los entornos urbanos, ya que el viento puede hacer que viaje largas distancias, afectando también a las zonas rurales. Además, el ozono también se puede formar dentro de las casas por dispositivos electrónicos. Por ejemplo, hay muchos “purificadores de aire” que generan ozono como una forma de destruir otros contaminantes dañinos. La contaminación del aire en interiores puede llegar a ser tan peligrosa para la salud de los humanos si no se detecta y resuelve a tiempo. El ozono reacciona con los materiales orgánicos de la misma manera que lo hace con otros gases para crear smog, alterando las composiciones químicas que nos rodean.

¿Cuáles son los efectos del ozono en la salud y el medio ambiente?

Como se ha dicho, el ozono a nivel del suelo puede causar una gran variedad de problemas respiratorios de salud. Afecta más a grupos sensibles como ancianos, niños o personas de todas las edades con sensibilidad pulmonar. Sin embargo, respirar altas concentraciones de ozono es muy peligroso para todos.

La exposición a corto plazo puede causar problemas como dolor en el pecho, tos, irritación de garganta e inflamación de las vías respiratorias. También puede reducir la función pulmonar y dañar el tejido pulmonar o disminuir la capacidad para realizar ejercicio por falta de aire. Además, el ozono se ha relacionado con la mortalidad prematura o el empeoramiento de enfermedades respiratorias ya existentes como la bronquitis, el asma o el enfisema.

Por otro lado, muchos estudios han demostrado que la exposición prolongada al ozono puede provocar asma, dañar el tejido pulmonar de por vida y aumentar el riesgo de muerte por causas respiratorias.

El ozono puede dañar significativamente las vegetaciones y los ecosistemas. Durante la temporada de crecimiento, cuando son más sensibles, causa una reducción de la fotosíntesis, retrasa el crecimiento de las plantas y aumenta el riesgo de enfermedades, insectos, condiciones climáticas adversas u otros efectos contaminantes. También puede estar relacionado con las olas de calor, ya que las plantas absorben menos ozono y su concentración aumenta.

¿Cómo se controla la contaminación de ozono?

A lo largo de los años, los países más desarrollados han llegado a acuerdos para controlar la contaminación. Cada país o estado tiene su propio plan de implementación. Por ejemplo, la Ley de Aire Limpio hecha por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) establece los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Ambiental (NAAQS, también por sus siglas en inglés) para aquellos contaminantes referentes considerados más perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Otro ejemplo es la Directiva de Calidad del Aire de la Unión Europea por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que también establece algunos estándares y consejos para reducir la contaminación del aire, tanto en interiores como al aire libre.

El ozono, especialmente el ozono a nivel del suelo, se considera un contaminante tanto de criterio primario como secundario. Como ya se mencionó, puede convertirse en un gran problema para el medio ambiente y para la salud humana. Los niveles máximos permitidos o recomendados para O3 son:

  • Pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS): 0,070 ppm (140 μg/m³) para la cuarta concentración máxima diaria de 8 horas más alta anual, con un promedio de 3 años.
  • NAAQS: Además de las directrices de la OMS, en EE.UU. También se controla el ozono cada hora con una concentración máxima de 0,12 ppm (235 μg/m³).
  • Directiva de Calidad del Aire de la UE: media máxima diaria de 8 horas de 120 μg/m³, que no se puede exceder más de 25 días durante 3 años.
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Contaminantes del Aire: Partículas en Suspensión

¿Qué son las partículas contaminantes en suspensión?

La contaminación de partículas, también llamada materia particulada (PM), partículas de aerosol atmosférico o materia particulada suspendida (SPM), se define como material sólido microscópico (casi siempre) o líquido que flota en el aire.

Tipos de partículas

Las partículas en el aire se pueden dividir en partículas suspendidas, partículas torácicas, partículas respirables, partículas gruesas inhalables y hollín. Las partículas gruesas inhalables también pueden clasificarse según su tamaño como:

  • Partículas gruesas (PM10): diámetro aerodinámico de 2.5 a 10 micrómetros (µm). Para darte una idea, su tamaño es como 1/5 parte de un cabello humano o 1/9 parte de una fina partícula de arena de playa.
  • Partículas finas (PM2.5): 2.5 µm o más pequeñas. Por ejemplo, es tan poco como una veintena parte de un cabello humano, por lo que es obvio que estas partículas sólo se pueden ver con un microscopio electrónico.
  • Partículas ultrafinas (UFPs): menos de 100 nanómetros (nm). Dado que son mucho más pequeñas, no existe una regulación para esta clase de tamaño, aunque se considera que tienen un mayor impacto en la salud que los otros.

Fuentes y composición de las partículas contaminantes en suspensión

La composición de las partículas depende de su origen y formación. Los aerosoles pueden ocurrir de forma natural o artificial.


Los aerosoles naturales más comunes son el polen o la niebla, aunque otras fuentes naturales pueden ser volcanes, tormentas de arena, incendios de bosques y pastizales, vegetación viva y agua de mar.

Las actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, diferentes actividades industriales y centrales eléctricas contribuyen a producir una cantidad significativa de aerosoles artificiales. La neblina, el polvo, el humo son solo algunos ejemplos, pero hay muchas más partículas contaminantes del aire.

Como hay una amplia gama de composiciones de aerosoles, a continuación resumimos algunos ejemplos:

  • Polvo mineral: hecho de óxidos minerales soplados de la corteza terrestre.
  • Sal marina: originada a partir de la pulverización marina y compuesta por cloruro de sodio.
  • Ácido sulfúrico y ácido nítrico: se generan en la oxidación de gases primarios como el azufre y los óxidos de nitrógeno.
  • Materia orgánica (OM): derivada de la oxidación de COV.

¿Cuáles son los efectos que la contaminación de partículas genera en la salud y el medio ambiente?

Su capacidad para penetrar profundamente en sus pulmones hace que las partículas sean uno de los “contaminantes criterio” (criteria pollutants, en inglés) que deben controlarse para proteger el bienestar y la salud de los humanos. Cuanto más pequeña es la partícula, más dañina puede ser para el organismo. Es por esto que la materia particulada tiene diferentes grados según su capacidad de penetración en el sistema cardiovascular:

  • Partículas inhalables: pueden penetrar hasta los bronquios y son filtrados por los cilios.
  • Partículas torácicas: pueden alcanzar fácilmente los bronquiolos.
  • Partículas respirables: si las partículas torácicas pueden incluso atravesar los alvéolos hasta la corriente sanguínea, se consideran partículas respirables.

Todas estas partículas tienen efectos en la salud humana, dañando los pulmones y el sistema circulatorio. Los efectos de salud a largo plazo más comunes causados ​​por la inhalación de partículas son: asma, cáncer de pulmón, función pulmonar reducida, enfermedades respiratorias, enfermedades cardiovasculares, parto prematuro y problemas de nacimiento (como bajo peso al nacer y muerte prematura).

La exposición a partículas finas a corto plazo puede causar tos, estornudos, secreción nasal, falta de aliento e irritación en los ojos, nariz, garganta y pulmones.

Las enormes concentraciones de partículas en el aire pueden llevar a la creación de bruma o dificultades en las funciones de fotosíntesis de las plantas. Además, dependiendo de su composición, pueden reaccionar con otros compuestos para crear otros gases dañinos tanto para el medio ambiente como para las personas.

¿Cómo se controla la contaminación de partículas?

A lo largo de los años, los países más desarrollados han llegado a acuerdos para controlar la contaminación. Cada país o estado tiene su propio plan de implementación. Por ejemplo, la Ley de Aire Limpio hecha por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) establece los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Ambiental (NAAQS, también por sus siglas en inglés) para aquellos contaminantes referentes considerados más perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Otro ejemplo es la Directiva de Calidad del Aire de la Unión Europea por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que también establece algunos estándares y consejos para reducir la contaminación del aire, tanto en interiores como al aire libre.

Ambos tamaños de material particulado, PM10 y PM2.5, se clasifican como contaminantes de criterio primario y secundario, ya que pueden ser extremadamente dañinos para todos los seres vivos. Los niveles máximos permitidos o recomendados para PM son:

  • En PM2.5:
    • Pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS): 25 μg/m³ por día (que no se puede exceder más de 3 días al año) y 10 μg/m³ por año.
    • NAAQS: concentración máxima de 35 μg/m³ diario y media anual de 12 μg/m³.
    • Directiva de Calidad del Aire de la UE: sólo monitorea la concentración anual, que no puede ser superior a 25 μg/m³.
  • En PM10:
    • Pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS): 50 μg/m³ al día (que no se puede exceder más de 3 días al año) y 20 μg/m³ por año.
    • NAAQS: 150 μg/m³ y solo se puede superar más de una vez al año en un promedio de 3 años.
    • Directiva de Calidad del Aire de la UE: no puede exceder más de 35 veces al año la concentración de 50 μg/m³ cada 24 horas. También hay un máximo de 40 μg/m³ anual.
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Contaminantes del Aire: Dióxido de Azufre

¿Qué es el dióxido de azufre?

El dióxido de azufre es el gas más preocupante de un grupo más grande de compuestos gaseosos llamado óxidos de azufre (SOx). Todos los estándares y medidas de control para SO2 incluyen también a todos los óxidos de azufre, ya que el dióxido de azufre se utiliza como indicador debido a su importante una presencia en el aire.

Su fórmula química es SO2, es invisible y tiene un olor desagradable, picante, irritante y agudo. El dióxido de azufre reacciona fácilmente con otras sustancias para formar compuestos dañinos, como el ácido sulfúrico, el ácido sulfuroso y las partículas de sulfato.

El dióxido de azufre se usa en una gran variedad de situaciones, por ejemplo:

  • Para producir ácido sulfúrico, a través de un método denominado proceso de contacto.
  • Para conservar los albaricoques secos, higos u otras frutas.
  • Utilizado como antibiótico y antioxidante en la vinificación.
  • Para decolorar sustancias como el agua de piscinas, donde se elimina el color azul del cloro.

A pesar de que es un gas tóxico, el dióxido de azufre se usa en muchas otras situaciones y tiene una gran presencia en nuestra vida diaria.

Fuentes de dióxido de azufre

Alrededor del 99% de las emisiones de dióxido de azufre son producidas por actividades industriales, como la generación de electricidad a partir de carbón, petróleo o gas. También se produce en la quema de combustibles fósiles en instalaciones industriales, por la extracción de metal o por vehículos como automóviles, barcos o locomotoras que queman combustible.

Debido a causas naturales, el SO2 se forma en erupciones volcánicas de volcanes activos, evidentemente. Sin embargo, es interesante saber que hay una alta presencia de emisiones de SO2 en Venus, Marte y Júpiter, siendo uno de los gases más significativos en esas atmósferas.

¿Qué efectos produce la contaminación de dióxido de azufre en la salud y el medio ambiente?

El dióxido de azufre, al igual que los otros óxidos de azufre, tiene un gran impacto en el medio ambiente y afecta peligrosamente a los humanos, ambos de manera bastante similar a lo que hacen otros “contaminantes de criterio” (criteria pollutants, en inglés).

¿Cómo afecta el dióxido de azufre a la salud humana?

El dióxido de azufre es un gas tan tóxico que te puede hacer sentir los primeros síntomas tan solo 10-15 minutos después de respirarlo. La exposición a corto plazo causa problemas en el sistema respiratorio, como dificultad para respirar, irritación de la nariz y la garganta, tos y sibilancias.

Los grupos sensibles como los ancianos, los niños o los asmáticos notarán los síntomas y efectos con más intensidad. También son más susceptibles a desarrollar enfermedades, en caso de que aún no las tengan.

Las altas concentraciones de SO2 en la atmósfera suelen crean otros SOx, que reaccionan al mismo tiempo con otros compuestos para formar pequeñas partículas de contaminación del aire (PM). Como resultado, la exposición a largo plazo puede dañar seriamente los pulmones ya que las partículas pueden penetrar profundamente en nuestros organismos.

Dado que uno de sus usos es preservar los alimentos, un proceso de producción inadecuado podría provocar intoxicación debido a la ingestión de dióxido de azufre. ¡Ten cuidado con lo que compras!

¿Cuál es el impacto de la contaminación por dióxido de azufre en el medio ambiente?

Esta serie de eventos y reacciones del dióxido de azufre y otros óxidos de azufre para crear partículas contaminantes en suspensión puede conducir a reducir la visibilidad en espacios abiertos y producir neblina. La deposición de estas partículas puede dañar piedras, edificios, estatuas y monumentos.

Las altas concentraciones de SOx pueden ser perjudiciales para el follaje y el crecimiento de la vegetación, y pueden contribuir a la formación de lluvia ácida, lo que causa varios problemas en los ecosistemas sensibles.

¿Qué se está haciendo para reducir la contaminación por dióxido de azufre?

A lo largo de los años, los países más desarrollados han llegado a acuerdos para controlar la contaminación. Cada país o estado tiene su propio plan de implementación. Por ejemplo, la Ley de Aire Limpio hecha por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) establece los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Ambiental (NAAQS, también por sus siglas en inglés) para aquellos contaminantes referentes considerados más perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Otro ejemplo es la Directiva de Calidad del Aire de la Unión Europea por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que también establece algunos estándares y consejos para reducir la contaminación del aire, tanto en interiores como al aire libre.

El dióxido de azufre, debido a su alta toxicidad y peligro para los seres humanos y el medio ambiente, se considera un contaminante de criterio primario y secundario. Los niveles máximos permitidos o recomendados para SO2 son:

  • No hay directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • NAAQS: 75 ppb por hora y 0.5 ppm (1,300 μg/m³) cada 3 horas (que no se puede exceder más de una vez al año).
  • Directiva de Calidad del Aire de la UE: 250 μg/m³ por hora y 125 μg/m³ por día, lo que no puede superarse más de 24 y 3 veces al año, respectivamente.